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10 principios Googley

Artículo original traducido y escrito por Alberto profesor del IAV. 01-05-2008

El archiconocido buscador dictamina que para conseguir que el usuario de una web experimente esta sensación, ésta debe ser usable, rápida, simple, atractiva, innovadora, universal, accesible, bonita, de confianza y personalizable. Conseguir una armonía entre estos diez principios es todo un reto. Un producto que consigue una balanza correcta es “Googley” y satisfará y deslumbrará a gente de todo el mundo. Ellos presumen de conseguirlo

Los diez principios para contribuir a una experiencia Googley

1. Centrarse en las personas – sus vidas, su trabajo, sus sueños: Es necesario conocer las necesidades de la gente, incluso algunas que ni siquiera conocen. Con esta información, crear productos que ofrezcan soluciones para problemas reales del días a día, sin intentar impresionar al usuario con tecnología inútil o llamativa
2. Cada milisegundo cuenta: Nada es más valioso que el tiempo de la gente. Por tanto, las páginas han de cargarse rápidamente, destacar el contenido útil y evitar que el usuario deambule por ellas
3. La simplicidad es poder: De nada sirve crear un entorno artificial complejo si no aporta soluciones. La velocidad, usabilidad, y el atractivo visual son claves Sigue leyendo 10 principios Googley

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Diseñar Experiencias

Artículo aparecio en Alzado.org escrito por Luis Villa Desarrollador y responsable técnico.

Las empresas tradicionales apelan en su publicidad y estrategia de relaciones públicas a calidad, precio, fiabilidad, garantía, servicio. Otras como Coca Cola, Adidas, Guinness, Nike, Apple, BMW, Ikea, Yahoo!, Amazon, Lego, Disney juegan con otros factores: “sensaciones, sentimientos, emociones”, el servicio o el producto se rodean de un halo especial y diferente, algo original, memorable e intangible. Hay marcas que se convierten en religiones: Harley Davidson, Apple… Una ventaja desconcertante al basarse en algo no físico, complicado de medir. Acostumbrados a medir lo objetivo, desconcierta enfrentarse a lo subjetivo.

Diseñar experiencias

¿Te gusta conducir? ¿Qué hay en la publicidad de BMW que le hace un coche apetecible cuando no se habla de su precio, ni de sus características? e incluso ni se ve el coche!
La tecnología importa, pero más las necesidades de las personas.
¡Usemos el lado emocional del cerebro! ¡Olvidemos la tecnología! Todas las cosas bien trabajadas funcionan de forma normal y predecible. Existen leyes, estándares mínimos de calidad que hacen que cualquier producto o servicio que podamos diseñar desde una perspectiva técnica ya esté en el mercado.

Productos, servicios, entornos

Los elementos que contribuyen a crear experiencias superiores son reconocibles y reproducibles. Las experiencias se pueden diseñar. (Sheddroff 2000; Garret 2002 ; Morville 2004).
En el mundo digital se ha confundido el diseño de experiencias con su equivalente al mundo físico. Generalmente, este tipo de experimentos han sido un fracaso por haberse realizado sin tener en cuenta qué factores contribuyen a que una experiencia sea buena. (Por ejemplo, los sitios web que imitan espacios físicos han sido un fracaso, mientras que videojuegos y simuladores son un mercado).

El Diseño de Experiencias sirve tanto a productos como a servicios, a espacios físicos o virtuales. Se basa en disciplinas como psicología, diseño de interacción, diseño gráfico, multimedia, diseño de juegos, arquitectura, interiorismo, imagen,… todo aquello que juegue con las emociones, sensaciones y sentidos de las personas. Para diseñar experiencias debemos atacar las emociones, contar historias relevantes y auténticas. Atacar a los sentidos? vista, tacto, oído, olfato, gusto. Sigue leyendo Diseñar Experiencias

Infografia 2:0

El término infografía es un acrónimo derivado del anglosajón infographics, hijo a su vez de la expresión “information graphics”, popular desde la informatización de las redacciones periodísticas de finales de los años 80 y comienzos de los 90.6 Este hecho ha conducido en ocasiones en ámbitos hispanohablantes a la confusión de definirla como la aplicación de herramientas informáticas a la creación gráfica.7

Debido precisamente a lo equívoco del término, en este libro procuraré referirme más a “visualización de información”, como explico más adelante, para describir la actividad de producir “infografías” o “infográficos”
por parte de “infografistas” o “infógrafos”. Lo perdido en brevedad se ganará en precisión.

Un infográfico (o infografía) es una representación diagramática de datos. Valero Sancho (2000) la define de forma más extensa como “una aportación informativa, elaborada en el periódico escrito, realizada con elementos icónicos y tipográficos, que permite o facilita la comprensión de los acontecimientos, acciones o cosas de actualidad o algunos de sus aspectos más significativos y acompaña o sustituye al texto informativo”.

Sin embargo, stricto sensu, una infografía no tiene por qué ser publicada por un “periódico” para ser considerada como tal. Cualquier información presentada en forma de diagrama —esto es, “dibujo en el que
se muestran las relaciones entre las diferentes partes de un conjunto o sistema”8— es una infografía.

Por otra parte, un infográfico no tiene por qué incluir palabras necesariamente. En algunos casos, el texto de acompañamiento o explicación no es necesario, e incluso puede llegar a obstaculizar la comprensión del contenido. Uno de los mejores infógrafos del mundo, Nigel Holmes, es autor de un libro titulado Wordless Diagrams (Bloomsbury, 2005), que ofrece exactamente lo que el título sugiere. Holmes ha afirmado que una de sus principales influencias es Otto Neurath, sociólogo austriaco famoso por la creación de Isotype (International System of Typographic Picture Education), una especie de lenguaje basado en iconos y pictogramas simples cuyo objetivo era comunicar mensajes complejos usando la menor cantidad posible de texto.

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Algo sobre religiones

Religión Hinduista.

 No existe una “religión hinduista”, la llamamos así a todas aquellas que se han desarrollado en la India y que no son ni musulmanas ni cristianas ni parsis ni tribales.

 El yoga se imparte en Occidente como una cultura del yo basada en la sinceridad para con uno mismo y la paz, tanto la interior de cada uno como en relación con los demás. El hecho es tanto más llamativo cuanto que la Bhagavad Gita, una de las formas más populares de  la doctrina del yoga, está inmersa en una epopeya no sólo sangrienta, sino también saturada de trampas y felonías, instigadas no pocas veces por la misma divinidad que enuncia la doctrina.[1]

 Lo divino en la India es por una parte opcional -cada uno adora al Dios que prefiere, o a ninguno – y por la otra es algo interior al propio sujeto, no extraño ni superior a él, así que partes amplias del hinduismo pueden ser absorbidas sin dificultad al margen de cualquier confesión religiosa, y son compatibles con la mayoría de las confesiones y hasta con el agnosticismo y con el ateísmo.

 Si el hinduismo está en condiciones de aportar algo a una ética universal contemporánea, podría hacerlo, en ninguna de las corrientes clásicas del hinduismo hay pie para una ética del tipo de la que en Occidente consideramos que constituye el mayor progreso espiritual de nuestra civilización: la ética de la responsabilidad social y de la solidaridad.

 ¿Cómo podría la tradición india aportar algo a la ética individual: incorporando al razonamiento moral el conjunto de la complejidad de la personalidad humana, y corrigiendo así la unidimensionalidad del racionalismo occidental, que tiende a elevar la “razón pura” a la condición de árbitro universal.

 Si la actitud ética deriva de la sublimación de la emoción estética, no será la razón sola, sino todo cuanto forma la felicidad humana no egoísta, lo que contribuirá a dar forma a la eticidad de cada uno. Más allá de principios abstractos como el de igualdad, el bien común o la satisfacción general de las necesidades, la ética entenderá el potencial moral de la desigualdad, de la diversidad, pues se basará en el disfrute depurado de ésta. Y entenderá que el bien de cada uno tiene que ser configurado por cada uno, pero no desde el egoísmo pueril del culto al yo, sino desde una concepción de la humanidad como “totalidad concreta”

 Quiero decir: la idea abstracta de la humanidad consiste en seleccionar una serie de rasgos “esenciales”, los que se supone que compartimos todos los hombres, y construir así un concepto que sólo contenga esos.

 Una noción de la humanidad como “totalidad concreta”, por el contrario, se basaría en la experiencia estética de la universalidad, no deducida de ciertos rasgos sino vivida y disfrutada como comunidad efectiva. No sería un conjunto coherente de propiedades, que sirve para clasificar teóricamente a los individuos en humanos y no humanos, sino que sería el resultado del sentimiento de pertenencia por encima de la particularidad excluyente.

 La comunidad “estética” no es la de los individuos que coinciden bajo un concepto, y que por lo tanto solo están juntos y son iguales en el acto de la conciencia que piensa ese concepto, sino que es la comunidad real de los que comparten una emoción generosa, una excitación placentera interpretada como conciencia más compleja, más amplia y más incluyente que ninguna otra. La dramatización ritual de esta comunidad como hierogamia, como unión física de las dos partes en las que se divide realmente la humanidad, la masculina y la femenina, refuerza la concreción de esta posible comunidad ética.

 La Teoría de las reencarnaciones, para nosotros una representación imposible, puede sin embargo ser entendida, en un plano simbólico, como una forma peculiar de dar sentido a esta “comunidad concreta”, ya que en ella cada individuo ha sido y volverá a ser muchos otros individuos diferente. Tanto en la identidad sincrónica de hombre y mujer unidos sexualmente, como en la identidad diacrónica de las diversas vidas sucesivas del individuo, se plasma una noción de la humanidad como comunidad que no se basa en una abstracción, culturalmente condicionada, de rasgos “universales”, sino en la experiencia de estar compartiendo destino, y en la obligación ética de hacerlo desde la sublimación de los intereses y las experiencias particulares de cada yo.

 En este punto acude en ayuda de la intencionalidad ética el viejo trasfondo filosófico de la tradición hinduista: en ella la reflexión teórica no tiene por objeto dominar la realidad a través de conceptos, sino aliviar el sufrimiento de los hombres, corrigiendo los prejuicios que lees hacen entenderse equivocadamente como distinto de Dios. Este es el elemento de la compasión, poco desarrollado en la India hinduista, pero ciertamente no ausente de sus supuestos. Sigue leyendo Algo sobre religiones

Historia de los medios de comunicacion

La evolución que permitió establecer los elementos formales de comunicación de la información ha sido lenta, ha pasado por los siguientes períodos:

1.- Prehistoria (hasta el año 4.000 a.C)

Comienza la evolución en el paleolítico cuando aparecen los primeros mensajes permanentes a través de objetos y dibujos con mucho valor significativo.

Estos dibujos evolucionaron de los pictogramas a los ideogramas para representar palabras que representan ideas abstractas. Los cuales, evolucionaron nuevamente y dieron paso a los fonogramas, que a su vez avanzaron hasta la escritura cuneiforme: primeros libros fijados en un soporte material (tablillas de arcilla en Egipto y Mesopotamia).

La escritura jeroglífica se utilizó desde el año 3.000 a.C hasta el final del siglo VI d.C. cuando se comienza a utilizar la escritura con tinta sobre papiro.

Por otra parte, los Cananeos crearon hace 3.000 años el alifato, que era un alfabeto que contenía solamente consonantes. Los griegos lo adoptaron y crearon el alfabeto integrando las vocales. Sigue leyendo Historia de los medios de comunicacion

Desarrollo de productos

  Introducción.

Al igual que en cualquier lugar, la población en México es susceptible a la influencia externa y al parecer, dicho fenómeno se incrementa en cuanto hay mas acceso a la información de carácter internacional. En la actualidad la información es una de las industrias más rentables, dado que a partir de ésta se generan conocimientos que participan activamente en el desarrollo de la tecnología.

En ocasiones las personas que patrocinan las investigaciones y logran obtener conocimientos de utilidad, los convierten rápidamente en mercancías, mismas que al cabo de un lapso pueden explotar y exportar. Cabe mencionar que en la mayoría de los casos, los conocimientos son empleados para ejercer dominio comercial que se traduce en dependencia tecnológica, económica, social y quizá hasta psicológica.

Partiendo de lo anterior, se puede decir que muchos aspectos de la tecnología no son resultado de un proceso neutro, sino tendencioso, que busca el incremento del consumo, la dependencia parcial o total sobre algún sector específico con el propósito de mantener cautivos a los países afectados. Sigue leyendo Desarrollo de productos

Oferta y demanda

La expresión “oferta y demanda” fue acuñada por Luis Quezada Avila en su obra Estudio de los principios de la economía política, publicada en 1767. Adam Smith usó esta frase en su libro de 1776 La riqueza de las naciones, y David Ricardo, en su libro Principios de política económica e impositiva de 1817, tituló un capítulo “Influencia de la demanda y la oferta en el precio”.

En La riqueza de las naciones, Smith en general asume que el precio de oferta es fijo, y que es únicamente la demanda la que hace que el precio suba o baje. Ricardo, en los Principios de política económica e impositiva, establece de forma más rigurosa algunas suposiciones que sirvieron para forjar sus ideas sobre la oferta y la demanda. Pero fue Antoine Augustin Cournot el primero que desarrolló un modelo matemático para explicar la oferta y la demanda en su libro Desarrollo de los principios matemáticos de la teoría de la bonanza económica. Sigue leyendo Oferta y demanda