Semiótica vs Semiología

“La muerte de Ferdinand de Saussure, el nacimiento de la Semiología”. 

A finales del siglo XIX, Ferdinand de Saussure (1857-1913) cambió para siempre la visión sobre el lenguaje. Mucho antes de que Noam Chomsky fuese “el nombre que hay que citar” en cualquier texto de lingüística, Saussure ya había revolucionado todo. Curiosamente, él no pudo escribir lo que pensaba, profesor suizo, estudioso de lingüística (considerada como una rama de la teoría general de los signos), las clases que dio a sus alumnos cristalizaron en una teoría, el Curso de Lingüística General, que no es más que los apuntes que dio a sus alumnos en clase. Así se creó la Semiología. 

La Semiología, es una ciencia mayor que la lingüística que estudia “la vida de los signos en el seno de vida social”, es un neologismo por que no encuentra antecedentes de su uso y su objeto de estudio es el signo, lo que la delimita de antemano, aunque esta se encuentre regida por un sistema: el sistema de signos lingüísticos, es decir la lengua. 

A su vez Charles Sanders Pierce (1839-1919) Habla de la necesidad de una ciencia llamada Semiótica, que sea “la doctrina de la naturaleza esencial de las variedades fundamentales de toda posible semiosis”, este término (Semiótica) fue utilizado desde Hipócrates y Galeno para denominar el conjunto de síntomas de una enfermedad, posteriormente utilizado por Locke en sus Ensayos sobre el entendimiento humano en 1690. Lo primero para entender a Ferdinand de Saussure es la diferencia de los conceptos de “lengua ” y “lenguaje”. 

 Lengua, es una parte determinada y esencial, un producto social de la facultad de lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias, adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esta facultad en los individuos. La relación que hay entre lenguaje y lengua es la que existe entre una capacidad o facultad de realizar algo y el producto de esta capacidad. La lengua es un sistema de valores puros, dos elementos entran en juego en su funcionamiento: las ideas y los sonidos.

Sin la ayuda de los signos, seríamos incapaces de distinguir dos ideas de una manera clara y constante. El papel característico de la lengua frente al pensamiento es el de servir de intermediaria entre el pensamiento y el sonido. El pensamiento es caótico por naturaleza y se ve forzado a precisarse al descomponerse. Se podría llamar a la lengua el dominio de las articulaciones, tomando a esta palabra en el sentido ya definido: cada término lingüístico es un pequeño miembro, un articulus donde una idea se fija en un sonido y donde un sonido pasa a ser el signo de una idea. En la lengua no se podría aislar ni el sonido del pensamiento, ni el pensamiento del sonido.

La elección que requiere un determinado tramo auditivo (sonido) para una determinada idea es totalmente arbitraria.Solo el hecho social puede crear un sistema lingüístico. La colectividad es necesaria para establecer valores cuya única razón de ser consiste en el uso y en el consenso general.Además la idea de valor, si determinada, nos muestra que es una gran ilusión considerar un término simplemente como la unión de cierto sonido con cierto concepto. Es preciso partir de la totalidad solidaria para obtener mediante el análisis los elementos que ella contiene.

El lenguaje es la capacidad, facultad de simbolización o de significación, capacidad de utilizar signos; es decir, “de representar lo real por un signo y de comprender el signo como representante de lo real”, también dice Benveniste que es una facultad humana, que posee una característica universal e inmutable del hombre, otra cosa distinta de las lenguas (particulares y variables en las cuales se realiza).Al ir estableciendo la diferencia entre lengua y lenguaje, Saussure va construyendo un paradigma científico mediante el cual asigna a la lingüística un lugar epistemológico autónomo respecto a otros enfoques posibles de los fenómenos que analiza y de notable coherencia y exhaustividad.

Saussure define a la lingüística  como el conjunto formado por la lengua (sistema de signos lingüísticos) y el habla (conjunto de realizaciones fónicas de dicho sistema); su postura parte desde dentro de la lingüística y se proyecta hacia las demás ciencias del signo, además dice que si por primera vez se ha podido asignar a la lingüística un lugar entre las ciencias es porque se ha hecho depender de la Semiología.También comenta que el problema lingüístico es ante todo semiológico, y que los desarrollos toman su significación de ese hecho importante, si se quiere descubrir la verdadera naturaleza de la lengua, hay que considerarla en lo que tienen en común con todos los demás sistemas del mismo orden; y los factores lingüísticos que aparecen como importantes a primera vista, no deben de ser considerados más que en segundo plano sin o sirven para distinguir la lengua de los demás sistemas.

La unidad lingüística es una cosa doble, formada por el acercamiento de dos términos. Los términos implicados en el signo lingüístico son ambos psíquicos y están unidos en nuestro cerebro por un enlace asociativo.

El signo lingüístico no une una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen auditiva  (con imagen auditiva nos referimos no al sonido material sino a la huella psíquica de ese sonido).

El carácter psíquico de nuestras imágenes auditivas aparece con claridad cuando observamos nuestro propio lenguaje. “Sin mover los labios podemos hablarnos a nosotros mismos.”Ferdinand de Saussure desarrolla extensamente los caracteres de la lengua y sólo incidentalmente se preocupa de fijar determinadas características del habla. Esto es coherente con la totalidad de su pensamiento, ya que dirige su tarea al desarrollo de una lingüística de la lengua, con total prescindencia de una lingüística del habla.

Llamamos signo a la combinación del concepto y de la imagen auditiva. Y podemos sustituir concepto e imagen auditiva por Significado y Significante.  Principios:

  1. la arbitrariedad del signo: El vínculo que une el significante al significado es arbitrario. Este principio domina toda la lingüística de la lengua.
    Con la palabra arbitrariedad, queremos decir que es inmotivado, o sea, arbitrario respecto del significado, con el que no tiene ninguna vinculación natural en la realidad. La propia arbitrariedad del signo resguarda a la lengua de toda tentativa de modificarla. Para que una cosa pueda ser cuestionada, es preciso que se base en una norma razonable. La lengua, sistema de signos arbitrarios, carece de dicha base, y no cuenta por ello con ningún terreno sólido de discusión; no hay ningún motivo para preferir hermana a sister o soeur.

  2. carácter lineal: Por ser de naturaleza auditiva, el significante se desenvuelve solamente en el tiempo y tiene los caracteres que toma del tiempo:
    a) representa una extensión.
    b) esa extensión se mide en una sola dimensión, es una línea.

  3. Los significantes auditivos solo disponen de la línea del tiempo; sus elementos se presentan en sucesión; forman una cadena.

  4. La multitud de signos necesarios para constituir cualquier lengua. Los signos lingüísticos son innumerables.

  5. El carácter demasiado complejo del sistema. Es un mecanismo complejo y quienes hacen de él un uso cotidiano, lo ignoran profundamente.La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística. En la lengua, cada uno participa en cada instante, y por eso sufre la influencia de todos. Este hecho basta para mostrar la imposibilidad de una revolución. La lengua es un producto de las fuerzas sociales, herencia de una época precedente, y esas fuerzas sociales actúan en función del tiempo. En todo instante, la solidaridad con el pasado predomina sobre la libertad de expresión. Decimos “Hombre” y “Perro” porque a nosotros se nos ha dicho “Hombre” y “Perro”.

  6. El tiempo, tiene otro efecto, en apariencia contradictorio con el primero: El de alterar más o menos rápidamente los signos lingüísticos y, en cierto sentido, se puede hablar a la vez de la inmutabilidad y la mutabilidad del signo.

Los dos hechos son solidarios, el signo está en condiciones de alterarse porque mantiene su continuidad, lo que predomina es la persistencia de la materia antigua. El principio de alteración se funde en el principio de continuidad.

Cualesquiera sean los factores de alteraciones, ya sea que actúen aisladamente o combinados, siempre conducen a un desplazamiento de la relación entre el significado y el significante.Por ejemplo, el latín “NECARE” significa “MATAR” y ha pasado a ser en francés “NOYER” que significa “AHOGAR”.

Han cambiado tanto la imagen auditiva como el concepto y ha habido un desplazamiento en su relación.Una lengua es radicalmente impotente para defenderse contra los factores que desplazan en cada instante la relación entre el significado y el significante. Esta es una de las consecuencias de la arbitrariedad del signo.¿En que se funda la necesidad del cambio?

No se han distinguido los diferentes factores de alteración ya que las causas de la continuidad están a priori al alcance del observador. Se puede hablar del desplazamiento de las relaciones: el tiempo altera todas las cosas; no hay razón para que la lengua escape a esta ley universal.

Con esto y por último analiza la sincronía y diacronía en el fenómeno lingüístico: La diacronía es el estudio de la lengua a lo largo de su evolución, es decir, históricamente, reconstruyendo los momentos del idioma desde su origen hasta el momento actual.Así, a la lingüística diacrónica o histórica le interesa saber qué sonidos había en castellano antes de /x/, /s/ y /θ/ actuales, por lo que reconstruye que en el castellano medieval el paradigma era bastante distinto, dado que existían varias sibilantes que evolucionaron.

El término diacronía se opone a sincronía, que es una especie de dimensión atemporal que permite observar un fenómeno cultural o lingüístico tal como es en un momento dado de su evolución.Por otra parte, en Teoría de los Signos, los conceptos y criterios clasificatorios de Charles Sanders Peirce resultan fundamentales para la organización sistemática de la semiología como disciplina científica y para la investigación empírica que de ella se deriva.

“Un signo, es algo que está para alguien, por algo, en algún aspecto o disposición” Esta definición constituye el gozne sobre el que gira la teoría de Peirce. Dice lo menos posible para poder construir sobre ella lo más posible. Luego entonces todo aquel signo es el sustituto de algo, a lo que denomina su objeto. Hasta aquí Peirce constituye al signo como capaz de sustituir a su objeto, del que sólo puede decir que es “algo”.

El Signo sólo puede representar al Objeto y aludir a él. No puede proporcionar conocimiento o reconocimiento acerca de tal Objeto; esto es lo que se entiende por Objeto de un Signo en este estudio; es decir, aquello acerca de lo cual se presupone un conocimiento a fin de proporcionar alguna información adicional respecto a él.

El signo, que se hace presente mediante el representamen, aparece, en todo caso, constituyendo una estructura cuyos elementos interdependientes son el interpretante y el fundamento. Esta es la estructura triádica que propone Peirce:

El signo se produce en un ámbito semiótico que es la condición lógica de su existencia. Así, la estructura teórica en la que puede fundamentarse la investigación semiológica requiere la elaboración y el ajuste lógico de tal ámbito semiótico, en cuya interioridad, el signo es la estructura estructuran te en cuanto unidad mínima de análisis: no hay signo en tanto no se establece el ámbito semiótico que lo genera; pero cuando se ha logrado determinar un ámbito semiótico correctamente acotado, se puede reconocer, simultáneamente, el pertinente signo particular.

Mediante el primero, “por algo”, el signo captará lo que de conocimiento (fundamento) le interesa del objeto; mediante el segundo” para alguien”, se instituirá a sí mismo como forma perceptual y soporte sustitutivo (representamen) de tal intervención; y, mediante el tercero, “en alguna relación” proporcionará la posibilidad de modificación que, en un determinado sistema (interpretante), afecta al conocimiento o desconocimiento (pero no, no-conocimiento) acerca de dicho objeto.

Para su mejor identificación,  en el siguiente cuadro, se despliegan nueve signos con las denominaciones que Peirce les atribuye y con los componentes que los originan:

9 SIGNOS 
(o Clases de Signos)
En alguna relación
REPRESENTAMEN
Comparación, Posibilidad
Forma
Por algo
FUNDAMENTO
Actuación, Hecho
Existencia
Para alguien
INTERPRETANTE
Pensamiento, Necesidad
Ley
En alguna relación: REPRESENTAMEN
Comparación, Posibilidad
Forma
CUALISIGNO ICONO RHEMA
Por algo: FUNDAMENTO
Actuación. Hecho
Existencia
SINSIGNO ÍNDICE DICISIGNO
Para alguien: INTERPRETANTE
Pensamiento, Necesidad
Ley
LEGISIGNO SÍMBOLO ARGUMENTO

 En la lectura por columnas se encuentran los correlatos enunciados por Peirce: 

1er Correlato, constituido por Cualisigno, Sinsigno y Legisigno; identifica el aspecto formal (semejante al saussureano “significante”) de cada uno de los niveles: formal propiamente dicho, existencial y legal. La forma tiene forma (Cualisigno); la existencia tiene forma (Sinsigno); y la necesidad (lógica) tiene forma (Legisigno); tal el sentido de los tres signos de este primer correlato.

Correlato está constituido por Icono, Índice y Símbolo, identificándose, por su intermedio, el aspecto existencial (la concreta y actual presencia del signo) de cada uno de los niveles. Así se alude a la existencia de la forma (Icono); a la existencia de la existencia (Índice); y a la existencia de la ley o sistema teórico (Símbolo) (adviértase el sentido específico que toma en Peirce el término tan controvertido y ambiguo de “símbolo”).

3er Correlato está constituido por Rhema, Dicisigno y Argumento. Con ellos se da cabida al aspecto legal de la forma, por ejemplo, en el sentido de las posibles relaciones sistemáticas (Rhema); al aspecto legal de la existencia, por ejemplo, en el sentido de las relaciones sintácticas de un contexto específico (Dicisigno); y el aspecto legal de la propia legalidad, en el sentido de la razón teórica que da consistencia a un sistema (Argumento).

Las Nueve clases de Signo

 Cualisigno: “Es una cualidad que es un signo”;  Se trata de un signo que toma del objeto y transfiere a un interpretante el mero aspecto formal de tal objeto.   

  Icono: “Es un Signo que se refiere al Objeto que denota tan sólo en virtud de los caracteres que le son propios, y que éste posee por igual con independencia de la existencia o no existencia actual de cada Objeto”; Se trata de un signo que toma del objeto y transfiere al interpretante la posibilidad de que una determinada forma exista en tal objeto. 

  Rhema: “Es un Signo que, para su Interpretante, es Signo de posibilidad cualitativa, es decir, que se lo entiende como la representación de tal o cual tipo de Objeto posible”; Peirce adopta, para designar este lugar lógico de su estructura particional de los signos, la denominación (Rhema) con que desde Platón se identifica al componente verbal de un enunciado y que para Dionisio de Tracia significa la enunciación de una actividad o proceso.   

 Sinsigno: “donde la sílaba sin está tomada en su significado de ‘existente único’, como en singular, simple, en latín semel, etc. es una cosa o acontecimiento de existencia actual, la cual es un signo. Sólo mediante sus cualidades puede ser signo…”; Se trata de un signo que toma del objeto y transfiere al interpretante las características formales que pueden existir en tal objeto.   

 Índice: “Es un Signo que se refiere al Objeto que denota en virtud de estar afectado realmente por ese Objeto”; Se trata de un signo que toma del objeto y transfiere al interpretante la concreta existencia material de tal objeto.     

 Dicisigno o Signo Dicente: “Es un signo que, para su Interpretante, es Signo de existencia actual”;  Se trata, por tanto de un signo que toma del objeto y transfiere al interpretante la identificación de tal objeto en el contexto existencial al que pertenece.

 Legisigno: “Es una ley que es un Signo. Esta ley es una creación de la humanidad. Todo signo convencional es un legisigno [pero no a la inversa]. No es un objeto singular, sino un tipo general que, por convención, será significante”; Se trata, por consiguiente, de un signo que toma del objeto y transfiere al interpretante un núcleo de relaciones pertinentes a tal objeto de su propio universo.

 Símbolo:Es un Signo que se refiere al Objeto que denota en virtud de una ley, habitualmente una asociación de ideas generales, que induce a interpretar el Símbolo como referido a tal Objeto… No sólo es general el propio símbolo, sino que el Objeto al cual hace referencia es también de naturaleza general. Ahora bien, aquello que es general se hace existente en las instancias que habrá de determinar. Deben darse, por lo tanto, instancias existentes de lo que el Símbolo denota, si bien debemos entender aquí por ‘existente’, existente en el universo quizá imaginario al que el Símbolo se refiere”; Se trata, pues, de un signo que toma del objeto algún nivel de generalidad en el cual puede ser conocido y entrega al interpretante el valor de tal generalidad para que exista en el sistema correspondiente un lugar lógico que lo fije y lo tenga a disposición para cuando requiera ser utilizado.  

Argumento: “Es un Signo que, para su Interpretante, es un Signo de ley. O también podemos decir que, en tanto que un Rhema es un Signo entendido como la mera representación de su Objeto por los caracteres propios de éste y que un Dicisigno es un Signo entendido como representación de su Objeto en función de su existencia actual; un Argumento es un Signo entendido como representación de su Objeto en su carácter de Signo “; el argumento, en cuanto signo, toma del objeto y transfiere a interpretante aquel concepto básico que, atribuyéndole un lugar en el sistema de necesidades lógicas que constituyen la propia estructura del interpretante, confirma la legalidad del signo en cuanto perteneciente a tal interpretante y convalida, a cada reconocimiento o producción de signos, lo no contradictorio de la estructura lógica del mismo interpretante.

            CUALISIGNO 

                   ICONO

                   RHEMA

1. Forma posible de sustitución 1. Existencia posible de la sustitución          1. Valor de la posibilidad de sustitución
2. Idem 2. “Puntos” y “Rayas” (.) () 2. Suficiencia de tal combinatoria
3. Lo verde 3. Una pintura realista 3. Un axioma necesario para la plenitud de un cálculo
4. La interpretabilidad 4. Un modelo 4. Su eficacia para mostrar las relaciones constitutivas de una estructura

                SINSIGNO

                   ÍNDICE

               DICISIGNO

1. Existencia de una forma sustitutiva 1. Existencia actual de la sustitución 1. Existencia de un valor de sustitución
2. Disponibilidad del alfabeto Morse 2. (– –   . –   – .   – – –), etc. 2. El alfabeto en el contexto de la comunicación
3. Una caricatura 3. Un billete de banco 3. Un rancho
4. Las características específicas de algún lugar 4. Un mapa determinado 4. La ubicación del mapa anterior en otro (p.e.: un mapamundi) más amplio

                LEGISIGNO

               SÍMBOLO

           ARGUMENTO

1. Valor de la forma de sustitución (lugar en un paradigma verbal) 1. Valor de una sustitución existente (morfema) 1. Valor de los valores de sustitución (potencia semántica del sistema de la lengua)
2. La regularidad convencional y pragmática de la combinatoria elegida 2. Las configuraciones del Morse como representantes del alfabeto verbal 2. Correspondencia biunívoca entre ambos alfabetos
3. “Singular” 3. “Caballo” 3. “contigüidad”
4. Las leyes de proyección 4. La representatividad específica de los mapas 4. Criterios interpretativos de la representación cartográfica

Explicación

 *        Cualisigno: Lo verde. Es una cualidad que puede aplicarse a algo, pero que, en sí, es una mera posibilidad.

*        Icono: Una pintura realista. En cuanto lo es de formas existentes; percibidas en el entorno o imaginarias o por combinación de ambas.

*        Rhema: Un axioma necesario para la plenitud de un cálculo. Ya que, si falta, es una carencia [de una cualidad fundamental] que se manifiesta por el propio funcionamiento mecánico de dicho cálculo, cuyo procedimiento se encuentra dificultado por tal ausencia y reclama su integración.

*        Sinsigno: Una caricatura. En cuanto unicidad del individuo representado que, no obstante, no es tal representación, sino que ésta muestra una forma de la posibilidad de ser tal individuo.

*        Índice: Un billete de banco. En cuanto [objeto existente concreto, de papel, tintas, etc.] en él existen las cosas que pueden comprarse. No es tales cosas, pero las representa. Hay que evitar confundir el billete de banco en cuanto índice (o sea, en inmediata relación con cosas adquiribles) con el mismo billete de banco en cuanto símbolo (o sea, su valor referido a un sistema económico). En su uso en este ejemplo se refiere al momento en que actúa para una adquisición determinada: se lo entrega y se obtiene un paquete de cigarrillos. Si éstos resultan “caros” o no, depende del valor (en cuanto símbolo) de tal billete. Pero la posibilidad de adquirir los cigarrillos depende de la entrega del billete (en cuanto índice).

*        Dicisigno: Un rancho. Porque su propia denominación exige actualizar un contexto rural. De modo semejante a como “un piso” exige concebirlo formando parte de un edificio de departamentos, salvo que el contexto verbal recupere el sentido de “suelo “; p.e.: “aquella habitación tenía un piso de mosaicos”.

*        Legisigno: “Singular”. Ya que se está nombrando un concepto que forma parte de una estructura lógica binaria junto a “plural” (o ternaria, considerando también el “dual”); luego nombra un aspecto de la legalidad de un sistema.

*        Símbolo: “Caballo”. Por convención es el nombre de un concepto [por eso está entrecomillado; no se refiere al animal, sino a la palabra]. El lugar que posee como signo en el sistema de la lengua representa el lugar que posee el concepto en el sistema del conocimiento. En cambio: ” Juan “, como denominación de una persona concreta, es un índice por su vinculación existencial con tal persona. En el índice debe haber, en cierta forma, una designación ostensiva. Pero ” Juan “, en cuanto nombre propio utilizado por el castellano para denominar a algunos individuos del género masculino, es un símbolo, ya que es una forma lingüística para representarlos.

*        Argumento: “Contigüidad”. En el sentido que se le atribuye en semiología, como criterio ordenador de las observaciones relativas al lenguaje animal, el cual, en principio, no llegaría a cumplir una función de sustitución, sino que produciría la puesta en contigüidad del referente y el eventual signo que lo represente, sin que este último sustituya al precedente, sino que lo prolonga. Del mismo modo que también es un argumento, “sustitución”, en cuanto síntesis del algoritmo fundamental de la semiología que da coherencia interna a las consideraciones sobre el lenguaje humano que se realicen desde la perspectiva de esta disciplina.

Conclusiones

Semiótica se construye a partir de la raíz griega “sem” y en principio significó el estudio de los síntomas. Semiología es de formación moderna y, a veces, se utiliza semeiología (tanto como “semiotics” en inglés). El primer congreso de la Asociación Internacional de Semiótica (1969) se decidió por semiótica.

 Es de destacar que en inglés esta asociación se llama “International Association for Semiotic Studies” lo que, a su vez, traduce un deslizamiento terminológico del francés al inglés y la gran heterogeneidad de los enfoques de los miembros de la asociación que casi tan sólo podían reunirse, al menos ante los ojos de los anglosajones, bajo la bandera de “estudios semióticos” muy vagos.

 Ferdinand de Saussure (1857-1913), uno de los fundadores de la tradición europea, define a la semiología, en el curso de lingüística general, como la “ciencia general de todos los sistemas de signos (o de símbolos) gracias a los cuales los hombres se comunican entre ellos”, lo que hace de la semiología una ciencia social y presupone que los signos se constituyen en sistemas (sobre el modelo de la lengua).

Para Charles Sanders Peirce (1839-1914), fundador de la tradición anglo-sajona, la semiótica es la “doctrina casi necesaria o formal de los signos” y “la lógica, en su sentido general, no es sino otro nombre de la semiótica”. Observaremos cómo Saussure pone el acento en el carácter humano y social de la doctrina, mientras que Peirce destaca su carácter lógico y formal, aunque estos dos enfoques no son los únicos.

 Bibliografía

 Semiótica para Principiantes .Paul Cobley, Litza Jansz. Era Naciente Documentos Ilustrados Seis semiólogos en busca del lectorVicorino Zechetto. La Crujía ediciones 

Emergencia de la Teoría Saussuriana, Copias de clase 

El Signo.Las fuentes teóricas de la semiología: Saussure, Peirce, MorrisJuan Magariños de Morentin. Buenos Aires. Edición 1983 

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